Autor: Martin Zarate.
La bolsa suele adelantar narrativas, pero las empresas terminan validándolas con adopción real. Mi lectura es simple: cuando la IA deja de ser demo y se convierte en soporte, ventas, búsqueda, análisis y automatización, el valor se mueve hacia quienes construyen productos útiles, no solo hacia quienes prometen futuro.
La IA como infraestructura
Durante un tiempo hablamos de IA como si fuera una función aislada. Ahora empieza a parecerse más a electricidad digital: una capa que puede estar en atención, operaciones, analítica, ventas, marketing, desarrollo y toma de decisiones.
Eso cambia la forma de mirar empresas y activos tecnológicos. No se trata solo de buscar al ganador más visible, sino de entender qué compañías, productos y servicios se vuelven necesarios cuando la IA se integra en procesos reales.
Mi conclusión
El valor no estará únicamente en tener el modelo más grande. También estará en quien sepa conectar tecnología con problemas concretos: reducir tiempos, vender mejor, atender mejor, decidir mejor y construir marcas digitales más confiables.